Los JJOO de Londres 2012 se han ido, pero no nos dejan huérfanos ya que nos han dejado grandes marcas para la historia, éxitos, decepciones, dolor, pena, alegría... Y otros muchos síntomas que no se pueden resumir, pero que yo al menos voy a intentar hacerlo.
EL MÁS GRANDE, POR LA PUERTA GRANDE.
Como no, estamos hablando del gran Michael Phelps, el tiburón del Baltimore, que decidió abandonar las piscinas, pero eso si, tras llevarse de Londres 4 oros y 2 platas, con lo que se retira de la natación con 18 oros, 2 platas y 2 bronces olímpicos (casi nada). Otros grandes nadadores vendrán, pero tendrán complicado superarle. Os dejo la final de 200 estilos.
Yelena Isinbayeva, la indiscutible tirana de la pértiga en los últimos 8 años, batiendo el record del mundo en 28 ocasiones (15 al aire libre y 13 en pista cubierta), nos decepcionó con una pobre marca de 4,70 que sólo le sirvió para colgarse el bronce. No obstante, su saber perder es de admirar.
EL RELÁMPAGO QUE NO QUISO SER MÁS LEYENDA.
Sin duda Usain Bolt a vuelto a demostrar que es el hombre más rápido del planeta, pero también ha demostrado que va sobrado, y que no necesita superarse a si mismo. En 100 su mala salida le privó de lograr el record del mundo, pero en 200 hubiese pulverizado ese 19,19 si hubiese querido. Demos gracias a que Blake le apretó un poco, porque de lo contrario las marcas de Bolt en Londres hubiesen sido varias décimas más altas. Os dejo la carrera de los 100.
¿PARA QUÉ ESPERAR?
La Lituana Ruta Meilutyte, con tan sólo 15 años, ya es campeona olímpica de 100 metros braza, y es que la vida es muy corta como para esperar a ganar oros.
MULTIUSOS NASSER AL-ATTIYAH.
El piloto de rallies y ganador del Dakar 2011, también se ha convertido en bronce en tiro olímpico. El tener un papá rico ayuda mucho a su variopinto palmarés, pero desde luego es muy meritorio.

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